HOME › Graças alcançadas › Cura sob o amparo de Nossa Senhora do Encontro com Deus
Durante meses arrastré una enfermedad que los médicos no lograban controlar. El dolor físico y la incertidumbre comenzaron a agotar mis fuerzas y mi fe. En medio de esa prueba, providencialmente, escuché hablar de la advocación de Nuestra Señora del Encuentro con Dios y sentí en el corazón el impulso de ponerme en sus manos.
Le supliqué con lágrimas que intercediera por mi salud, prometiéndole que buscaría cambiar mi vida espiritual. La Madre no tardó en responder. Poco después de mi oración, los tratamientos empezaron a hacer un efecto inesperado y los síntomas desaparecieron; los propios doctores se asombraron de mi pronta recuperación. Sabía perfectamente quién me había alcanzado esa gracia.
En gratitud por este milagro, decidí comprometerme formalmente y me hice miembro del Reinado de María. Desde entonces, inicié el rezo diario del Santo Rosario y la devoción de las Tres Avemarías cada noche, pidiendo la perseverancia final y la pureza. La Virgen no solo sanó mi cuerpo, sino que, a través de estas oraciones, transformó mi alma, permitiéndome tener ese verdadero encuentro diario con Dios.