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¿Cómo surgió la devoción a Nuestra Señora del Encuentro con Dios?

Año 1965

Luis Gallego, es un joven estudiante seminarista, y se halla dando el último adiós a su difunto padre.

Meditaba en lo profundo de su corazón acerca de «la presencia de María» en el momento crucial de la muerte, de la salvación de su padre. No eran ideas destructivas, negruzcas que le atormentaban, no. Era gozo, felicidad, por quien tantas veces había musitado con fe en el Avemaría: ¡ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte!

Una frase resume el poder suplicatorio de María, en el momento final de la existencia terrena: «No por nuestros méritos, sino por la intercesión de María Santísima, todos llegaremos a la plenitud de Cristo».

¿Cómo se define el rostro de Nuestra Señora del Encuentro con Dios?

Transcurridos casi 25 años del fallecimiento de su padre, D. Luis Gallego, ya asentado en su parroquia de Villanueva de los Infantes, tiene la inspiración de colocar una imagen de tan entrañable advocación en el ábside de la iglesia parroquial.

  •         Pide ayuda a un matrimonio

En buen párroco encuentra una ayuda excepcional en el matrimonio asentado en Infantes, conformado por Paquita y su esposo Loreto. Ellos, de modo privilegiado, serán co-promotores de la advocación con alma, vida y todo lo que son, no ahorrando medios para propagar la memoria y la presencia de esta Madre, publicando libros, dedicándole tiempo y bienes personales.

  •       Una cerámica, primera imagen

Se utilizó material cerámico para acoger la primera plasmación del rostro de María del Encuentro. Técnica utilizada durante décadas en España.

  •         «Ahora se necesitaba un rostro» que diese visibilidad a este munus materno de María. «Se buscaron pinturas y dibujos de la Virgen, en el afán de encontrar una expresión mariana que cumpliese nuestros deseos: habría de ser una Virgen que moviese a la piedad, que tuviese el Niño en sus manos, que mirase (modestamente) hacia los hombres, que estuviese en consonancia con la estructura del templo», que fuese bonita que nos llevase a rezar».

Se pretendía, con angelical intención, que su vista proporcionase un recuerdo íntimo de la Madre, y que ese recuerdo eclosionase en una comunión con Dios y con los hermanos. Mirar a María desemboca necesariamente en el Otro y en los otros.

¿Cómo surgió el nombre de «Encuentro? 

¿Cómo llamarla cuando nos asiste prodigiosamente y nos lleva al abrazo con Dios, con la Trinidad en el trance acibarado de la muerte?

Y pensando, pensando, y a la vez rezando, surgió el título adecuado de labios de D. Loreto. Pronunció la palabra «<encuentro»> con sencillez y lucidez que provenía de una luz superior. D. Luis inmediatamente atrapó la invención como la mejor expresión del concepto, de la función de María: Ella es la que nos lleva, nos pone en el «encuentro» con Dios. <<Encuentro» asignado a la Madre de Jesús, brotó espontáneamente, con la fuerza del Espíritu Santo, en el corazón de un hombre sencillo, enamorado de la Virgen María. Y el párroco vislumbró en ese vocablo el Corazón de María latente en la imagen. Nomen est omen, el nombre es presagio, define y transparenta una realidad.

Pero ya no se limitaría al «encuentro» definitivo con Dios en la otra vida traspasando el umbral de la muerte, sino se haría extensivo a todo «encuentro» con Dios cada día, y desde Dios a todo «encuentro» con los hermanos y cada hermano, que es imagen de Dios.

Ese día fue el elegido por el Dios de los nombres y las personas para «bautizar» a la nueva advocación: Nuestra Señora del Encuentro con Dios. 

 

  •         Se perfila la imagen del cuadro definitiva. Junio 1996. 

Surgió un pintor joven manchego, D. Pedro Miguel Pérez Villegas, que ultimó la que será hasta nuestros días la imagen en pintura sobre lienzo soñada por el P. Rodrigo Molina.

que mueva a la piedad, que tenga el Niño en sus manos, que mire a los hombres, que sea bonita... que nos lleve a rezar, que lleve la inscripción "María, muestra que eres mi Madre", que tan sólo leerla se haga oración.

(...) El mensaje de la pintura ha de ser éste: María nos mira y nos dice: Éste es mi Hijo, os presento a mi Hijo, yo os llevo a Él y preparo siempre mi encuentro con Él».

Estos lugares buscarían asimilarse a «unos Gólgota junto a María» 42, «a la sombra de María, incorporados a María, para en Ella tener el encuentro con Dios». Encuentro con Dios que <<necesariamente» conduce al encuentro con el hermano, el hombre que mendiga amor para el que fue creado. En general el encuentro con todo hombre, en todas sus dimensiones, y encuentro con cada hombre de modo singular.

¿Cuál es el significado de la frase:  “Muestra que eres mi Madre?”

Cada vez que fijándonos en el cuadro lo leamos, haremos no sólo una afirmación de la maternidad de Santa María, sino una verdadera oración personal:

“María Muestra que eres Mi Madre”.

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¡A Jesús por María!