HOME › Tema Diário › Diante de Jesus Sacramentado em companhia da Virgem Maria
¿Me ves, hijo mío?
Yo soy tu Madre, aquí estoy cerca de mi Jesús para servirte de introductora y abogada. Dime a
mí tus necesidades, tus esperanzas y deseos, yo seré tu intérprete.
¿Qué te hace falta? ¿Te aterran tus pecados?Acércate a Él, no temas, yo misma te conduciré: toca con tus manos esas heridas...recibe sobre
tu cabeza esa Sangre que purifica y limpia.
¿No sientes bastante dolor por las ofensas causadas a mi Hijo?
Ven, acércate más, y considéralo mejor.
¿Ves esa frente sacrosanta lacerada por las espinas?
Vé allí el fruto de tus pensamientos criminales que mi Jesús quiso expiar por ti.
¿Ves esos ojos que hacen la alegría de los ángeles, nublados y empañados por la muerte?
Así repara mi Jesús tus miradas ávidas y sensuales.
Esos labios sedientos y lívidos son la expiación de tus pecados de gula y de tus palabras
pecaminosas: esas llagas que cubren todo su Cuerpo denuncian un culpable, y ese pobrecito eres tú.
¿La vista de mi Jesús no te conmueve? ¿No produce en tu alma el arrepentimiento?
¿Qué es lo que te seduce, alma débil? ¿El placer, la falta de pureza, um mal hábito o pasión?
Acércate a la llaga del costado de Jesús, no temas, yo tu Madre te autorizo; acerca tus labios,
aspira ese néctar celestial que de allí brota.
Escucha los latidos de ese Corazón, ¿sabes por qué late tan precipitado?
Se complace porque tú te acercas a esa fuente de vida. No te separes, un momento más...
Él mismo ha dicho: “VENID A MÍ TODOS LOS QUE TRABAJAIS Y ESTAIS CARGADOS, QUE YO OS ALIVIARÉ?”.
Penetra la herida del costado hasta el tabernáculo de su Corazón... "DENTRO DE TU CORAZÓN
ESCÓNDEME: NO PERMITAS QUE YO ME SEPARE DE TI”.
¿Sabes lo que yo quiero de ti?
Huye de aquellos amigos que tú sabes y cuya conversación no es compatible con mí amor...
Quita toda ocasión de pecado y aprende de tus caídas anteriores a no fiarte de ti...
¿Mi amor será bastante para decidirte a ese sacrificio? ¿Crees que no? ¡Ay! Hijo ingrato,
¡y qué poquito amas a tu Madre! Vaya, un esfuerzo más, yo te ayudaré, y tu alma será libre de la cadena del pecado y figurarás
¿Quieres pedir a mi Jesús por otros?
Hazlo por tus padres, por tus hermanos, amigos...
Por el soberano Pontífice, por los pobrecitos pecadores, por los desgraciados que no pertenecen
a la Iglesia, por los que la blasfeman y calumnian, por las almas del purgatorio... ¡Y son tantos!
¿Ya te vas a retirar?
Bien, ve a cumplir tus deberes en nombre de mi Hijo y mío. Él y yo te bendecimos.
En medio de tus tareas no nos olvides, dinos una palabra. Yo se las presentaré a mi Hijo.
Sean éstas cortas, frecuentes y fervorosas.
No te separes de nosotros por el pecado y, si desgraciadamente caes, ven pronto, lava tu
mancha en el Sacramento y si lo pides con humildad, cuenta con mi perdón y el de mi Hijo.
Por medio de vuestra Santísima Madre, os ofrezco para la santificación de los sacerdotes y...
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