HOME › Convertidos pela Virgem Maria › “Tu me persegues, agora basta…”
Bruno Cornacchiola (1913-2001), nacido en Roma, 34 años de edad, bautizado como católico, pero convertido al protestantismo, obstinado enemigo de la Iglesia Católica. Continuamente pronunciaba blasfemias y obscenidades. Delante de una imagen de la Santísima Virgen María, Bruno escribía a lápiz: “Usted no es ni Virgen ni Madre”. Su odio era tal contra la iglesia católica, que estaba planeando asesinar al Papa Pio XII el 8 de septiembre de 1947.
Su papel de esposo y padre de familia dejaba mucho que desear, opuesto rotundamente a bautizar a sus hijos y continuamente infiel a su esposa.
La Virgen de la Revelación, la Bella Señora
Era un sábado después de Pascua, Bruno decide llevar a sus tres hijos -Isola de 10 años, Carlo de 7 años y Gianfranco de 4 años, - a un picnic en Lido Ostia, pero después de perder el tren, deciden dirigirse hacia la Calle Laurentina, en la zona conocida como las Tres Fuentes, lugar famoso por el martirio de San Pablo.
Bruno busca un lugar tranquilo para preparar el discurso del día siguiente: “María no fue siempre Virgen e Inmaculada”; las voces de sus hijos lo interrumpen: “Papá, la pelota se ha perdido, puedes ayudarnos a buscarla”. Inicia la búsqueda, de repente, los niños caen de rodillas uno después del otro delante de la gruta oscura y con las manos juntas repiten: “Bella Señora, Bella Señora… “.
Un velo cae de sus ojos y también él ve a la “Bella Señora”, apoyada con los pies descalzos sobre un bloque de tierra. Ella tiene la mirada tristemente benigna, el pelo negro cubierto por un largo manto verde, como la hierba de los prados de primavera; el vestido blanco es ceñido a la cintura por una faja rosa.
Le habla a Bruno y le revela dos grandes verdades: “Yo soy aquella que es de la Trinidad-Hija del Padre, esposa del Espíritu Santo y Madre del Hijo Divino- y Soy la Virgen de la Revelación”. Luego, le dijo: Tú me persigues, ahora basta. Regresa al redil santo (La Iglesia Católica). Los nueve primeros viernes del Sagrado Corazón te salvarán”. Le enseñó que el medio seguro de salvación para él y para toda la humanidad, era la oración y en particular el rezo diario del Santo Rosario.
La Madre de Dios con la mano derecha estrecha un libro de color gris: que es la Sagrada Escritura, y con la mano izquierda índica una sotana negra de un sacerdote, cerca de una cruz destrozada. Además, le da un mensaje que lo debe entregar personalmente al Papa Pio XII.
La visión se desvanece lentamente, María sonríe, da dos pasos y partiendo se dirige hacia San Pedro, mientras que un dulce perfume invade la gruta.
La Virgen para dar la certeza a Bruno que la aparición es verdadera, le dice: tienes que buscar a un sacerdote que a la pregunta: “Padre, yo tengo que hablar con Ud.”, conteste: “Ave María hijo, ¿qué quieres?”. Bruno, se dirige a su parroquia y, escondiéndose en la sacristía, para no ser reconocido, encuentra a un sacerdote y le dice: “Padre, ¿podemos hablar?”, a lo que el Padre Frosi contesta: “¡Ave María hijo, ¿qué quieres?” !, ésta era la confirmación.
Bruno y su familia, regresan al seno de la iglesia católica el 7 de mayo de 1947. Desde entonces, el vidente pasó toda su vida defendiendo la Eucaristía, la Inmaculada Concepción y al Papa.